Inicio



Del 6 al 10 Videos Del 16 al 20

15

En Calanda, con mi maestro Isidro Escuín, "el Rabalera".

"... vertebrando siempre el discurrir vital de la cuadrilla, su guía, el adalid.

En Calanda, a lo largo de más de medio siglo, la figura de un hombre ha ido adquiriendo en esa jornada una especial dimensión. Frisando en los ochenta años, es aún el ejemplo vivo de la atmósfera que he intentado plasmar. Un labrador perteneciente al linaje de los Damianes que, alimentado en la fuente de otro mítico percusionista de la misma estirpe de tamborileros, Antonico Herrero, encarna los atributos atávicos, esenciales, del adalid de cuadrilla: Isidro Escuín, el Rabalera.

Isidro Escuín es autor del reconocido toque de compás ternario que recibe su apodo. Sus trece compases desarrollan una grácil andadura de Jota sobre una fuerte síncopa de bombo. Conviven la robustez de la encina con la flexibilidad del junco. Delicadeza y fuerza singularmente unidas, definen la polaridad sensible, profundamente humana, de su autor.

Este personaje, con toda su familia, ha hecho del ritual de la percusión en su Semana Santa casi una razón de su existencia. Declara sentir -cito textualmente- una alegría amarga, al entregarse a la irrupción sonora de un tiempo sublime que, si bien parece por momentos eternizarse, está irremediablemente condenado a verterse en el vacío del silencio De ahí que, si el luto familiar o la enfermedad no se lo han impedido, haya estado siempre al frente de su cuadrilla contagiando su arrollador entusiasmo en el redoble. Y hasta hace poco, muy poco, cuando aún su salud se lo permitía, persistía en una tradición hoy ya apenas vigente. Para apurar este tiempo único, anhelado día tras día en la tensa espera del año, permanecía en vela las veintiséis horas que separan el mediodía del Viernes Santo de las dos de la tarde del siguiente día. Y ello, sin menoscabo de su denodada, vital, proyección en el tambor. (...)


No bastan las palabras para conocer el epílogo trascendental de la jornada, el momento de frenesí en el que el ceremonial rítmico adquiere mayor intensidad. Sólo se conoce, si se vive con el adalid de la cuadrilla Rabalera la experiencia de agotar un tiempo que precede al inminente, anunciado fin.

En el centro del círculo, un vigor telúrico sacude la enjuta, exigua figura del redoblador que se agiganta por momentos. La mirada encendida, la dicha en la sonrisa, la luz transfigurando un rostro marcado por la edad y el trabajo, ...rescatan del desfallecimiento y alientan a quienes lo rodean. Una energía inusitada emerge del cuerpo y revierte en su tambor para agotar los últimos compases de la marcha palillera. La plenitud de unos compases que llevan al necesario, aunque temido vacío del silencio.

Y en el centro mismo de la explosión colectiva del goce, Isidro Escuín, mi maestro, nuestro adalid, infundiéndonos vida."


Alfonso de Lucas Buñuel
La cuadrilla: su adalid, Calanda. El sueño de los tambores, p.168
Calanda, 2005.


14

Sus voces Cap 2º 0002

Lectura de poemas -Bécquer, García Lorca, Miguel Hernández, Alberti- por Alfonso De Lucas Buñuel. Edición de video: Carmen Gil Pou. Trabajo efectuado con ocasión del proyecto educativo Comenius en el IES Sant Andreu de Barcelona, 2006.


13

Sus voces Cap 1º 0001

Lectura de poemas -Lope, Góngora, Quevedo- por Alfonso De Lucas Buñuel. Edición de video: Carmen Gil Pou. Trabajo efectuado con ocasión del proyecto educativo Comenius en el IES Sant Andreu de Barcelona, 2006.


12

El reducto y sus fetiches (Cap 3º y último)


11

El reducto y sus fetiches ( Cap 2º)


Del 6 al 10 Videos Del 16 al 20